“LO QUE BUSCAMOS ES UN NUEVO MODELO DE DESARROLLO”

Oded Grajew
Fundador de Abrinq, del Instituto Ethos y del Movimiento Nossa Sao Paulo

Licenciado en Ingeniería Eléctrica por la Universidad Politécnica de Sao Paulo, y postgraduado en Administración de Empresas por la Fundación Getulio Vargas, Oded Grajew fundó en 1972, la “Grow Juegos y Juguetes” dedicada al desarrollo de los llamados "juegos inteligentes" para adultos y público adolescente. De 1990 a 1992, presidió la Federación Latinoamericana de Fabricantes de Juguetes, y fue Presidente de la Asociación Brasileña de Fabricantes de Juguetes (Abrinq). Actualmente, es uno de los firmes defensores de "Otro Mundo es Posible". Fundador de Abrinq, del Instituto Ethos y del Movimiento Nossa Sao Paulo, es miembro del Consejo Asesor del Pacto Mundial, un programa desarrollado por el Ex Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, que busca movilizar a la comunidad empresarial internacional en la promoción de valores fundamentales en derechos humanos, relaciones laborales y el medio ambiente.


ODED GRAJEW, DEL MOVIMIENTO NOSSA SÃO PAULO, NOS CUENTA SU TRAYECTORIA EN LA DEFENSA DE LA RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA (RSC) Y LA NECESIDAD DE PONER EN MARCHA UN NUEVO MODELO DE DESARROLLO QUE CONTRIBUYA A REDUCIR LAS DESIGUALDADES SOCIALES, Y HACER UN USO MÁS SOSTENIBLE DE NUESTROS RECURSOS NATURALES.


¿Qué relación existe entre desarrollo sostenible y RSC?
El Instituto Ethos introdujo el concepto de responsabilidad social empresarial en Brasil en 1998, cuando fue creado. La misión de Ethos es movilizar, sensibilizar y ayudar a las empresas a dirigir sus negocios de forma socialmente responsable, convirtiéndose en partícipes de la construcción de una sociedad sostenible y justa. Por aquél entonces, la responsabilidad social ya estaba directamente relacionada con el desarrollo sostenible, porque para tener desarrollo sostenible es necesario contar con una economía socialmente responsable. Las dos cosas están muy relacionadas; se trata de una relación íntima.

En su opinión, ¿cuál fue la principal aportación del último Encuentro Iberoamericano sobre Desarrollo Sostenible?
El Eima es un evento importante porque contribuye a promocionar la RSC y el desarrollo sostenible, poniendo su granito de arena en la búsqueda de un nuevo modelo de desarrollo que haga un uso más responsable de los recursos naturales, que contribuya a mitigar el calentamiento global del planeta y a reducir las desigualdades sociales. Mucha gente habla de que el desarrollo sostenible es un modelo que no permite la generación de empleos ni actividad económica. Pero, muy al contrario, representa una gran oportunidad para los negocios y las actividades productivas. El Eima8 fue muy interesante en este sentido porque, además de promover la cultura de la responsabilidad social y el desarrollo sostenible, mostró de forma concreta y efectiva cuáles son las oportunidades que ofrece este nuevo modelo de desarrollo, cómo se puede llevar a cabo el cambio en la matriz energética, en las actividades productivas, en el reciclaje y reutilización de materiales, cambios tecnológicos, etc. En definitiva, se trata de un Encuentro importante porque aúna teoría y práctica, ofreciendo oportunidades de desarrollo sostenible a las empresas.

El Eima se celebró por primera vez en Sao Paulo, pero tuvo repercusión en toda América Latina, ¿en qué aspectos contribuye a acelerar el desarrollo sostenible en la región, así como la cooperación entre los países iberoamericanos?
Al ser un encuentro iberoamericano propicia el contacto, la colaboración y el intercambio de información entre los distintos actores. Esta cooperación podrá hacer que acciones aisladas puedan ser multiplicadas y aumentadas con los contactos y colaboraciones, para que podamos aprender unos de otros, generar actividad económica, investigación y actividades académicas que se puedan desarrollar entre los países de la región.

¿Cómo ha ido evolucionando la RSC en Brasil durante los últimos años? ¿En qué situación nos encontramos ahora?
La aparición de organizaciones como el Instituto Ethos ha contribuido a introducir el concepto de RSC en Brasil. La colaboración y participación de los agentes sociales y las empresas que se han unido a esta causa a lo largo de los últimos años, ha contribuido a aumentar el interés social por estos temas, que pide una gestión más responsable de la actividad industrial y empresarial. Otro factor importante ha sido el papel que han jugado los medios de comunicación al difundir este tipo de prácticas empresariales y, por el contrario, al denunciar actitudes poco éticas. De esta forma, la sociedad y el consumidor han empezado a formar parte activa de la RSC, valorando las marcas de las empresas con mayor compromiso social y rechazando empresas con hábitos dañinos, como es el caso de ciertas compañías responsables de la deforestación del Amazonas, o de empresas que explotaban a sus empleados con jornadas de trabajo cercanas a la esclavitud. Este conjunto de factores, el ámbito empresarial, la sociedad civil organizada y los medios de comunicación, han sido decisivos en la promoción de la responsabilidad social en Brasil.

¿Cómo se puede transformar nuestro actual modelo de desarrollo en una economía “inclusiva”, verde y responsable?
Creo que lo más importante es que los gobiernos se tomen en serio estas cuestiones y pongan en marcha medidas oportunas para encaminarnos hacia una economía socialmente sostenible. El mercado tiene sus reglas y, en cualquier país del mundo, quien fija esas reglas es el gobierno. Son los gobiernos quienes determinan el funcionamiento de las empresas: cuadro fiscal, tributario, impuestos, financiamiento, investigación. Por tanto, lo más importante en este cambio, son estas reglas que van a determinar el camino hacia el desarrollo sostenible. Es necesario que la sociedad y las empresas presionen a los gobiernos para que estos cambien las reglas del mercado, sólo a través de políticas públicas enfocadas a este mercado pueden hacer posible el camino hacia la economía verde y el desarrollo sostenible.

Desde su punto de vista, ¿qué es lo que puede hacer el ciudadano para forzar este cambio?
Lo que hace falta es que los gobiernos y las empresas escuchen a la sociedad, atiendan sus demandas de mayor ética, justicia en la política y cambio en el funcionamiento de las empresas. En estos momentos hay un movimiento mundial, una movilización que se revela contra el poder establecido, tal y como está pasando en el mundo árabe, o con la crisis económico-financiera de Estados Unidos y Europa. Todo ello viene a poner de manifiesto que el actual modelo de desarrollo es insostenible, y que los gobiernos deben escuchar a una sociedad que demanda más justicia y mayor democracia. Es preciso hacer que la democracia atienda a los intereses de la mayoría y no a los intereses de unos pocos, que influyen y son más poderosos. Estas movilizaciones demuestran que nuestra paciencia se está acabando, la sociedad percibe que los gobiernos y algunas empresas no cumplen con lo que la sociedad demanda, ni siquiera forma parte de su ética. Es importante que oigan estas peticiones, que cambien su comportamiento y las atiendan.

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